Sampa!, Es como llaman los “Paulistas” a Sao Paulo, es considerada una de las grandes metrópolis de esta pelota, su gran cantidad de población, dimensión, fama de caótica y compleja describen bastante bien lo que es.
Durante mis días en esta ciudad tuve la oportunidad de visitar el centro y áreas adyacentes sin problemas gracias al disfraz incorporado de local en este caso de Paulista que llevo puesto. Sampa no es un lugar verdaderamente turístico, ya que su oferta se limita a algunas exposiciones en los museos y a un par de calles en el centro de la ciudad y por la noche, un poco más a gusto tuve la suerte de experimentar su vida de restaurantes, bares y discotecas algunas mas especiales que otros al compartir alguna bebida.
Durante mis días en esta ciudad tuve la oportunidad de visitar el centro y áreas adyacentes sin problemas gracias al disfraz incorporado de local en este caso de Paulista que llevo puesto. Sampa no es un lugar verdaderamente turístico, ya que su oferta se limita a algunas exposiciones en los museos y a un par de calles en el centro de la ciudad y por la noche, un poco más a gusto tuve la suerte de experimentar su vida de restaurantes, bares y discotecas algunas mas especiales que otros al compartir alguna bebida.
Lastimosamente la ciudad no me aporto mucho en cuanto a conocer lugares y desistí de la idea de buscar algún lugar nuevo, pero si me hizo conocer mucho más a las personas.
Mientras compartía alguna bebida con una amiga en un bar, comentábamos la filosofía del viaje (otra vez) y la gran cantidad de cosas que seguiría viviendo, algo curioso fue al día siguiente mientras desayunábamos, Ella me contaba del miedo que tenia por una pesadilla que tuvo acerca de dar la vuelta al mundo donde en cada país le pasaba una desgracia, el estrés de la pesadilla hizo que se le bajara la tensión y enfermara con fiebre durante la noche, yo no recuerdo que soñé pues generalmente duermo bien y me quede callado escuchándola, pero también pensé que un viaje de la vuelta al mundo no puede ser así y que el sueño de ella seguramente estaba influenciado por la persecución de un drogadicto que tuvimos la noche anterior mientras bajábamos de un taxi. Ese día también me comento del viaje que hizo su padre en moto desde Canadá hasta la Patagonia ida y vuelta, yo sonreí pensando que me gustaría conocerlo.
Dejar Sampa fue sencillo por su poco atractivo pero las historias y vivencias fueron un buen regalo para la vida.
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