mayo 09, 2010

PARAGUAY


Antes de llegar a este País nadie me podía dar una referencia de que visitar, a donde ir o dónde hospedarme, yo mismo no sabía nada de este país, pero eso me ayudaba a estar muchísimo más curioso de todo a mi alrededor.

Para mi sorpresa el idioma  Guaraní (lengua indígena)  se habla tanto como el español y en alguna oportunidad  vi en la TV una publicidad en este idioma, muy curioso ya que no tiene ninguna palabra parecida al español pero la entonación que le dan si lo es, todo el mundo lo habla y lo enseñan en las escuelas junto con el castellano.


En Algunos libros y en internet a Paraguay  le dan fama de corrupto y un país de contrabando (es cierto) y es famoso también por la zona de “el chaco” una zona donde viven una de las comunidades más grandes de Menonitas.


Los Menonitas los conocí por casualidad, los hombres estaban vestidos con camisas de mangas largas, una gorra y  un traje de jean típico de granjero (una braga), las mujeres tenían un vestido que se usaba en la época de antaño, con faldas largas,  sombreros de ala ancha y el pelo muy bien peinado y recogido, eran bonitas de cara pero probablemente con el sexapil de una monja, estaban separados los hombres de las mujeres aunque seguramente eran las esposas, luego investigando me entere que son granjeros, no utilizan la tecnología, ni autos (excepto tractores), ni electricidad y por religión no beben ni fuman y el idioma que hablan es el Alemán únicamente, aunque como los tiempos han cambiado ya se permiten otras cosas y los más jóvenes hablan Español y en algún caso Guaraní.


En la ciudad de Asunción (la capital), hice un recorrido muy detallado ya que es muy pequeña y con pocas cosas turísticas, me llamo la atención el palacio de gobierno por sus jardines perfectos y poca protección policial parecía que invitara a conocerlo, como si fuera la casa de un vecino  a orillas del Rio Paraguay. El momento álgido del día fue tomar una jarra de Terere (tè de yerba mate) en la plaza y juntarme con los locales para explicarles que era imposible para mi entender el guaraní, unos de ellos no se lo creía y seguía insistiendo en enseñarme y hablarme en el idioma nativo,  entre risas e historias locales y antes que saliera con un diploma de lengua indígena me retire y reflexione que la población de este país son iguales a otras personas de Suramérica cálidas y acogedoras pero quizás mucho más tranquilos debido a la opresión política que tuvieron durante décadas y hasta hace pocos años atrás, es como cuando ves a un hombre que cuando niño fue maltratado, su mirada no es igual a las demás.



Jesús Rojas-Costa

No hay comentarios:

Publicar un comentario