Tras un recorrido hermoso por las largas carreteras argentinas con una naturaleza de colores ocre y viñedos por doquier se arriba a la ciudad de Mendoza, son muchas las cosas que ofrece esta ciudad, una de las principales es la ruta del vino con una oferta de cerca de 800 bodegas sea quizás la meca de un amante del vino en la variedad más conocida “ Malbec”, aquí pude conocer una de las grandes bodegas entre muchas de la zona, la de “Trapiche” con una producción de millones de litros al año y por supuesto muy industrializado, interesante y exquisito aunque más enriquecedor fue la visita a la bodega Artesanal de la familia Segura donde fui invitado especialmente a trabajar y preparar vino.
Después de caminar varios kilómetros de viñedos y fincas llegue a la bodega donde me recibió el hijo mayor, sus manos negras por la recolección de la uva me indica que siguen vendimiando, Hugo me lleva a la siembra donde está su padre Pepe, quien me saluda muy afectivamente y me dice; Negro, estas llegando tarde al trabajo, yo me sonrío y espero que empiece la clase única y magistral de la elaboración del vino, empecé por recoger las uvas, probar cada una de las 5 variedades que tenían y apreciar sus diferencias de sabor, texturas y colores. Las llevamos a la despalilladora y luego a la prensa que manualmente armaba y giraba para extraer el jugo, este pasaba por otros procesos de filtrado, reposo y llenado; luego tras una tarde de explicaciones detalladas de cantidades, costos, horas y encorchados me despedí con las manos negras y un aprecio especial por las tierras, costumbres y gente que conocí en esta insuperable experiencia del Vino.
Gracias
Jesús Rojas-Costa
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