abril 23, 2010

SALVADOR DE BAHÍA


Tras confusiones y negociaciones en el aeropuerto de Salvador  logre llegar al centro histórico, se llama Pelourinho, y es muy interesante de conocer ya que tiene unos contrastes de personas, culturas y arquitecturas bastante exóticos.

"Pelo” como lo llaman los locales está lleno de casas coloniales muy  coloridas  y algunas de construcción compleja con balcones señoriales y ventanas  imponentes, me recuerdan mucho a “Sant Louis” un pueblo de África que conocí el año pasado. Sus habitantes son de descendencia Africana o mejor aún son Afro-brasileños, tuve la oportunidad de conocer a varios de los locales que deberían llamarse “Peluos” por donde viven y también por los cabellos  Rastas que tienen,  los habitantes tienen la tranquilidad de áfrica al caminar y la viveza de un latino al expresarse, mezcla complicada y explosiva según para que se quiera. Para mi sorpresa todos los “Peluos” que conocí  estaban acompañados de alguna chica Rubia de Europa, ellas parecían contentas de probar algo diferente “la vida Rasta” me refiero y ellos con una forma de cortejarlas bastante sencilla no se les hacía difícil complacerlas;  las Peluas en cambio me parecieron mas extrovertidas “dinamita pura” y son mas latinas, llaman mucho la atención y van marcando el ritmo de la samba al caminar por las calles de Salvador.

En sus costas e islas Salvador  goza de tener unas playas muy bonitas y tranquilas, con todos los servicios organizados para la comodidad de los turistas, la isla de Itaparica por ejemplo se ajusta a todos los presupuestos también hay interesantes paseos en barco a otras islas y a los famosos morros;  algo que me sorprendió es la temperatura del agua ya que es bastante más caliente de las que he probado en el mar Caribe.

Las creencias religiosas de esta zona de Brasil también es muy peculiar, por tener iglesias muy decoradas y llamativas pero por otro lado es cuna del Candomblè , una devoción a ciertos dioses donde los creyentes entran en una especie de trance espiritual en el medio del circulo de gente todos vestidos de blanco, para quien no ha visto nada similar puede ser espeluznante presenciarlo.

En definitiva por su pasado Salvador merece tener ese titulo de Patrimonio de la humanidad, por las creencias, gente y  playas hacen de Salvador un lugar exótico, y por las múltiples ofertas a todos los bolsillos me parece un destino que se debe  visitar en Brasil.

Jesús Rojas-Costa

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