Es un pueblo a unas cuantas horas de Rio de Janeiro, un lugar ideal para ir en pareja o con amigos, tiene una arquitectura de tipo colonial y colorida que resalta a la vista durante el día y puede llegar a ser muy romántico por la noche con sus múltiples ofertas de comida y ocio que invitan a pasear por sus calles y disfrutar con una luz tenue. Por todo el pueblo se pueden encontrar lugares de venta de “Cachaça” (bebida típica que se extrae de la caña de azúcar) con sus centenar de variedades de sabores y colores, la oferta turística es bastante extensa aunque gran parte son paseos en barco alrededor de las islas, en mi opinión son de las mas paradisiacas que he visto.
En un paseo en velero que hicimos un grupo de amigos fue increíble el navegar entre esas islas privadas con casas, mansiones y hoteles con un fondo musical de ritmos de Samba, Pagodi y Bossa-nova sin duda un buen lugar para una luna de miel, fue un gran momento que disfrutamos todos impresionados por lo majestuoso del lugar, por las playas que solo salen en películas y por la tranquilidad que trasmite, sin duda muy parecido al comentario que hizo Gaby quien sorprendida por la belleza del lugar dijo “y es que hasta la bandera de este país es bonita”.
Jesús Rojas-Costa
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